Archive for the Category 'Pagliere Family'

Chiste

Sunday, March 16th, 2008

My 96-year-old aunt, Virucha, told me this as we walked around the block in Buenos Aires that was once the quinta of the Pagliere clan (the block surrounded by Corrientes, Sarmiento, Gascón, and Acuña de Figueroa). In front of my cousin’s shop was a sign that said something like: “No dejar canastos en la acera o la calzada”. She saw that I wasn’t completely familiar with the words, so to illustrate she told me the following story.

[Virucha, mi tía de 96 años, me contó este chiste mientras dabamos la vuelta de la manzana que antiguamente era la quinta de la familia Pagliere (la cuadra entre Corrientes, Sarmiento, Gascón, and Acuña de Figueroa). En frente de la fábrica de mi prima Lucila Ballester (que diseña y hace trajes de baño de mujer), la hija de la tía, había un cartel en que estaba escrito: No dejar canastos en la acera o la calzada. Virucha vió que no conocía muy bien las palabras, así que para ilustrarmelas, me contó la siguiente historia.]

Una española se muda, con su gata, a Buenos Aires. Le pregunta a un vecino “dónde podría ir a pasear con mi gata?” “Bueno,” le dice el vecino, “el jardín botántico es lindo y ahí hay muchos gatos.” Entonces, un día la española lleva su gata al jardín botánico.
Un gato del jardín se acerca a la gata y le dice, “Qué tal si vamos a pasear por la vereda?”

La gata le dice, “no se dice ‘vereda’, se dice ‘acera’.”

“Bueno,” dice el gato, “qué tal si vamos a la calle?”

La gata le dice, “no se dice ‘calle’, se dice ‘calzada’.”

El gato, un poco harto ya, está casi por irse. Ahora la gata le dice, “Qué tal si vamos a coger un ratón?”

El gato le dice, “No se dice ‘ratón’, se dice ‘rato’.”

La Atropellada

Monday, November 05th, 2007

A recent email from my second cousin in California about her childhood visits to the family ranch (la Atropellada) northwest of Buenos Aires. It has since become a dude ranch of sorts, or at least a resort.

Hola Alan,

Acá va información en “La Atropellada”.

Originalmente eran 4000 hectareas que Luis compró antes que yo naciera (o sea más de 60 años). Marcos era el que las administraba y vivía en el campo.

Muere Luis, pasa a suceción, muere Marcos y le quedan 600 hectareas y el casco a Lucila. Ella lo abre a turismo y de ahí esta página web.

Pero es original de la familia. Ahí yo pasaba mis tres meses de verano andando a caballo, nadando en el tanque australiano, yendo al arroyo en sulky, y mientras te lo cuento huelo los eucaliptos al mediodía, escucho el arrullo de las palomas a la hora de la ignomiosa siesta forzada y recuerdo el cielo
tachonado de mil estrellas mientras corríamos y agarrabamos las luciernagas para ponerlas en frascos
junto con ranitas chiqutitas atraídas por la luz de la galería.

Lamento que todo esto pertenezca al pasado, tal vez la única manera sea escribirlo, pero a quién le interesaría este esfuerzo?

Alicia